Buscar en nuestro sitio Web
Buscar


Lea el Libro Grande y Doce y Doce

Bill W. habla en la Convención Internacional en Long Beach, CA, 1960

La historia de los pantalones perdidos de Bill [extracto]

Bill W.: ‘Eso sucedió en un pueblo cercano a la casa de mi cuñado.  Me estaban esperando para la cena. Yo estaba conversando con el mecánico  en el garaje; se me olvidó la cena; se me olvidó Lois. Era una noche de frío glacial y necesitábamos más ponche para calentarnos. Y seguíamos calentándonos. Y por fin, pasadas algunas horas, me di cuenta de que tenía que ir a la casa de mi cuñado para cenar.  Empecé el viaje por la calle y de repente me di cuenta de que era hora de acostarme. 
 
Y allí había un campo en la cuesta de una colina paralela a la calle y entré en la hierba y me acosté y era una noche invernal, y me desperté y  estaba congelado. 
 
Me levanté, subí la colina hasta llegar a la calle principal y me puse a caminar y miré hacia abajo y, dios mío, tenía puesto el abrigo y el chaleco y ¡me faltaban los pantalones! Allí mismo en la calle principal de Yonkers, New York.
 
Mi cuñado y Lois me recibieron a la puerta de la casa. Con caras entristecidas.
 
Y ya que me presenté sin pantalones, la pregunta tácita fue “¿Dónde has estado?”
 
La mañana siguiente fuimos a ese campo y fui absuelto de un pecado por lo menos al encontrar allí mis zapatos, uno al lado del otro, y mis pantalones, cuidadosamente doblados en la hierba donde me había acostado.
 
Ya en ese entonces, sin saberlo, estaba condenado a la obsesión, la locura, y la muerte. Sin saberlo.’