AA como Recurso para los Profesionales de la Salud

SP-23 - A.A. como Recurso para los Profesionales de la Salud 

Este plegable facilita información sobre la Comunidad y describe algunos medios utilizados por los Profesionales de la Salud para enviar gente con  roblemas con la bebida a A.A.

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A.A. como Recurso para los
Profesionales de la Salud

En el Libro Grande Alcohólicos Anónimos de A.A. dicen:

“Nosotros los alcohólicos somos hombres y mujeres que hemos perdido la capacidad para con­trolar nuestra manera de beber. Sabemos que no hay nadie real­mente alcohólico que recupere jamás ese control. Todos noso­tros creímos a veces que está­bamos recobrando el control, pero esos intervalos, generalmente breves, eran inevitablemente se­guidos de todavía menos control, que con el tiempo nos llevaba a una lastimosa e inexplicable des­moralización.”

Alcohólicos Anónimos, pág. 30

La explicación que parece te­ner más sentido para la mayoría de los miembros de A.A. es que el alcoholismo es una enfermedad, una enfermedad progresiva, que nunca se puede curar pero que, como otras enfermedades, puede ser detenida. Profundizando más sobre el asunto, a muchos miem­bros de A.A. les parece que la enfermedad representa una com­binación de una sensibilidad físi­ca al alcohol y una obsesión men­tal con beber, que, sean cuales sean las consecuencias, no se puede romper con la fuerza de voluntad solamente.

“Los médicos que están fami­liarizados con el alcoholismo están de acuerdo en que no hay manera de convertir a un alco­hólico en un bebedor normal.” (ibid, pág. 31)*

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* La definición del alcoholismo según la Sociedad Americana de Medicina de la Adicción y el Consejo Nacional sobre el Alcoholismo y la Dependencia de Drogas es: “El alcoholismo es una enfermedad primaria, crónica, con factores genéticos, psicosociales y ambientales que influyen en su desarrollo y sus manifestaciones. La enfermedad es a menudo progresiva y fatal. Se caracteriza por una capacidad reducida para controlar la bebida, una preocupación obsesiva por el alcohol, el uso del alcohol a pesar de sus adversas consecuencias, y una deformación de la forma de pensar, siendo lo más notable la negación. Cada uno de estos síntomas puede ser continuo o periódico.” (1992)


La resistencia del alcohólico a ser ayudado puede ser frustrante

Puesto que la negación del proble­ma es un síntoma propio del alcoholismo, los alcohólicos tienden a ser evasivos cuando se les pregun­ta acerca de su forma de beber, y puede ser que algunos profesio­nales de la salud no se den cuenta de que el alcoholismo está con­tribuyendo a los síntomas. La ma­yoría de los alcohólicos rechaza rán cualquier sugerencia de que el alcoholismo está implicado y pueden ser igualmente reacios a la su­gerencia de que Alcohólicos Anó­nimos sea su último recurso.

Pocos profesionales de la salud han tenido que tratar con pacien­tes que rechazan su diagnóstico. A pocos se les dice: “Ciertamente no soy diabético.” Pero cuando un profesional de la salud hace un diagnóstico de alcoholismo, a menudo el alcohólico contestará, “No bebo tanto,” o puede que diga “No soy un caso tan grave,” o dará cualquier excusa por su forma de beber. Los profesionales de la salud pueden esperar y anticipar este tipo de respuesta.

La racionalización y la nega­ción son parte de la enfermedad del alcohólico. El rechazo inicial de A.A. es una parte del mecanis­mo de negación.

Los miembros de A.A., una vez que han superado la negación y se han enfrentado con el daño causado por su forma de beber, están especialmente adecuados para ayudar a otros a superar la negación.


Algunas objeciones comunes respecto de A.A.

“Es demasiado religioso.”

De hecho, A A. no es un pro­grama religioso, sino una comu­nidad espiritual. Se refiere a un “Poder Superior” y “Dios como nosotros Lo concebimos,” pero no es necesario tener ninguna creen­cia en Dios; los ateos y los agnós­ticos no se sentirán solos en A.A. Como se expresa en el Preám­bulo de A.A. (que aparece en la parte interior de la cubierta de este fo­lleto): “A.A. no está afiliada a ninguna secta, religión, partido polí­tico, organización o institución al­guna;…”

“No quiero ponerme de pie y revelar mis sentimientos ante mucha gente.”

En las reuniones de A.A., sólo hablan los que desean hablar.

“No quiero mezclarme con un grupo de fracasados. Es demasia­do deprimente.”

Más precisamente, A.A. repre­senta una gran diversidad de “afortunados,” en el sentido de que han sobrevivido la enferme­dad. Aquellos que asisten a bastantes reuniones tienen la se­guridad de encontrarse con personas con quienes pueden identi­ficarse.

“No puedo soportar el humo.”

Hay reuniones para no fuma­dores. Consulta el libro de reu­niones locales para encontrarlas o ponte en contacto con la oficina central local de A.A. que aparece en la guía de teléfonos.

“No puedo ir allí. Todas aque­llas personas se mantienen so­brias y yo no. Me sentiría aver­gonzado.”

El único requisito para ser miembro de A.A. es el deseo de dejar la bebida. Se anima a los miembros que aún beben a que “sigan viniendo.” Cualquiera que tenga el deseo de dejar de beber es sinceramente bienvenido a las reu­niones de A.A. Los alcohólicos sobrios no van a juzgar a quien no puede dejar la bebida, ya que el no poder dejar de beber es lo que les llevó a ellos mismos a A.A.

“No quiero que todo el mundo sepa de mi problema con la be­bida.”

El anonimato es y siempre ha sido la base del programa de A.A. Tradicionalmente, los A.A. nunca revelan en la prensa, la radio y TV, o a través de cualquiera de los medios públicos de información su asociación con el mo­vimiento. Y nadie tiene el derecho de rom­per el anonimato de otro miembro en ningún sitio.


Lo que algunos profesionales de la salud han descubierto; cómo utilizan ese conocimiento

Muchos profesionales de la salud han encontrado medios eficaces para enviar sus pacientes a A.A. Uno de ellos dijo:

“Nadie sufre más que el alco­hólico. Una vez que tocas la vida de un alcohólico y le ayudas a recuperarse, cuando observas esta transformación maravillosa de una persona atormentada, incapaz, en­ferma (y moribunda) en una per­sona viva, llena de vitalidad, útil y feliz, participarás en una experien­cia rica, profunda y gratificante. A.A. es el medio más eficaz para ayudar al alcohólico a dejar de beber.”

Otro médico sugiere que los profesionales de la salud deben asistir a las reuniones abiertas de A.A., puesto que es muy difícil para ellos tener suficiente confianza como para enviar a sus pacien­tes a una organización sobre la cual tienen poca información. Este profesional de la salud en­cuentra útil tener a mano una lista de contactos de A.A. dispuestos a llevar a las personas a su primera reunión. Sugiere algunas pregun­tas específicas, en cuanto a qué reuniones se ha asistido, con qué frecuencia y si el paciente ha con­seguido un padrino de A.A. para servir como vínculo con la Comu­nidad y ayudarle a practicar el programa de recuperación. Ya sea que el alcohólico sufra de una en­fermedad del hígado o de una de­presión emocional, el primer paso hacia la recuperación es conseguir la sobriedad. Dondequiera que él o ella resida, hay seguramente una reunión de A.A. cercana para ayu­darle a mantener su sobriedad.


A.A. y el  alcoholismo

Desde el principio, los miembros han considerado al alcoholismo como una enfermedad. Los alco­hólicos no pueden controlar su forma de beber porque están enfer­mos de cuerpo y mente (o emo­ciones). La mayoría de los miem­bros de A.A. han descubierto que hay también deficiencias espiritua­les que caracterizan su enfermedad.

Los miembros de A.A. se han dado cuenta también de que una recuperación eficaz sólo puede comenzar con un “auto-diagnós­tico”; es decir, con la admisión por parte del alcohólico del Primer Paso de A.A.: “Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.”

Los miembros de A.A. también se han dado cuenta de que la recuperación supone la abstinencia de alcohol, y que la abstinencia a largo plazo requiere cambios fun­damentales en las relaciones con uno mismo, con otros, y con un poder superior a uno mismo. Esto es así porque la experiencia de los miembros de A.A. es que un alco­hólico nunca más podrá beber normalmente.

Los miembros de A.A. creen que una vez alcohólico, alcohóli­co para siempre; es decir, que no importa cuánto tiempo una per­sona haya mantenido la abstinen­cia, si esa persona vuelve a beber otra vez, tendrá la misma desas­trosa reacción al alcohol que ca­racterizaba su forma de beber antes del período de abstinencia. Así pues, A.A. no ofrece una cura, sino, más bien, un proceso conti­nuo de recuperación por medio del simple principio de no beber un día a la vez.

Los investigadores, los profe­sionales de la salud y otros intere­sados en el alcoholismo tienen un interés legítimo y natural en identi­ficar las causas del alcoholismo. Para el programa de Alcohólicos Anónimos, las causas no sólo están consideradas como fuera de lugar sino también como una posible distracción del sencillo programa de abstinencia y recuperación.


Asistiendo a la primera reunión de A.A.

Cuando los profesionales de la salud recomiendan A.A., ni ellos ni el alcohólico deben basar su opi­nión de la eficacia de A.A. en una o dos reuniones, sino que deben probar A.A. de una manera honra­da e imparcial. En este proceso es importante obtener un padrino, incluso de forma temporal. Es recomendable, pero no imperativo, que la persona asista a su primera reunión con un miembro. La ma­yoría de los principiantes tienen muchas preguntas. El padrino pue­de responder a estas preguntas y tranquilizar al principiante diciéndole que otros han experimentado la misma resistencia y el mismo miedo al dar el primer paso hacia la recuperación. Compartir experien­­cia como compañeros es el único servicio que ofrece Alcohólicos Anónimos. En la mayo-ría de los casos, los profesionales de la salud encuentran a los miembros de A.A. no sólo dispuestos sino deseosos de introducir a los principiantes al programa de A.A. El profesional de la salud que trabaja de cerca con Alcohólicos Anónimos en su co­munidad se encuentra en una posi­ción clave para proporcionar orien­tación, educación y ayuda en un área que dará grandes dividendos en lo que respecta a la calidad de la atención y la proporción de recu­peración de los alcohólicos. Invi­tamos a los profesionales de la salud a asistir a una reunión abierta y ver lo que A.A. tiene que ofrecer al alcohólico.


Unicidad de propósito y problemas diferentes del alcoholismo

Algunos profesionales califican al alcoholismo y a la adicción a las drogas como “abuso de sustancias” o “dependencia química”. Por lo tanto, a veces se introduce a A.A. a gente no alcohólica y se les anima a asistir a las reuniones de A.A. Los no alcohólicos pueden asistir a las reuniones abiertas de A.A. como observadores, pero solo los que tienen problema con la bebida pueden asistir a las reuniones cerradas de A.A.


Cómo ponerse en contacto con A.A

A.A. aparece en las guías de telé­fono o en los periódicos locales, y lo único que hay que hacer para obtener ayuda es llamar por telé­fono. Muchos profesionales de la salud piden a la persona que están tratando que llame a A.A. mientras todavía está en el consultorio, ofre­ciendo así una oportunidad inme­diata de conseguir ayuda. Algunos simplemente incluyen A.A. en su plan de tratamiento.

Los miembros del Comité de A.A. local de Cooperación con la Comunidad Profesional pueden ser un recurso útil para los miembros de la comunidad de profesionales de la salud. Los miembros del Co­mité de A.A. local de Institu­ciones de Tratamiento pueden ser también útiles si usted tiene un paciente en una institución de tratamiento.

Muchos comités de servicio locales de A.A. darán presentacio­nes informativas, a petición, para su organización. Las sesiones pue­den ser adaptadas a sus necesi­dades. Un programa típico podría incluir una o algunas películas de A.A. y una presentación por uno o ms miembros de A.A. acerca de “Lo que A.A. es y lo que no es.”

Busque el número de Alcohó­licos Anónimos en su guía de telé­fonos o periódicos locales.


LOS DOCE PASOS DE ALCOHOLICOS ANONIMOS

1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto igno­bernables.

2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvemos el sano juicio.

3. Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo con­cebimos.

4. Sin temor hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.

5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos, y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nues­tros defectos.

6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.

7. Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.

8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.

9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el ha­cerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.

10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admi­tíamos inmediatamente.

11. Buscamos a través de la oración y la medita­ción mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamen­te que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.

12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar el mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

 

LAS DOCE TRADICIONES DE ALCOHOLICOS ANONIMOS

1. Nuestro bienestar común debe tener la prefe­rencia; la recuperación personal depende de la uni­dad de A.A.

2. Para el propósito de nuestro grupo sólo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso tal como se exprese en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de con­fianza. No gobiernan.

3. El único requisito para ser miembro de A.A. es querer dejar de beber.

4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a Alcohólicos Anónimos, considerado como un todo.

5. Cada grupo tiene un solo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún esta su­friendo.

6. Un grupo de A.A. nunca debe respaldar, finan­ciar o prestar el nombre de A.A. a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los pro­blemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.

7. Todo grupo de A.A. debe mantenerse comple­tamente a sí mismo, negándose a recibir contribu­ciones ajenas.

8. A.A. nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear traba­jadores especiales.

9. A.A. como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aque­llos a quienes sirven.

10. A.A. no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente, su nom­bre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.

11. Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.

12. El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.



Para informar a sus pacientes sobre A.A., muchos profesionales de la salud han encontrado útiles los siguientes folletos y videos

Folletos

Esto es A.A.
(Una introducción al programa de recuperación de A.A.)

Preguntas frecuentes acerca de A.A.
(Respuestas a preguntas específicas acerca de A.A.)

¿Es A.A. para mí? 
(Doce preguntas ilustradas para ayudar a romper la negación; en formato fácil de leer)

¿Es A.A. para Usted? 
(Doce preguntas para ayudar a romper la negación.)

A.A. Para la Mujer 
(Ocho historias de mujeres e información sobre A.A.)

¿Demasiado joven? 
(Historias ilustradas de seis adolescentes; doce preguntas para ayudar a superar la negación.)

Un Principiante Pregunta 
(Quince preguntas y respuestas para ayudar a los principiantes.)

A.A. para el alcohólico de edad avanzada—Nunca es demasiado tarde
(Ocho historias de miem­bros que se unieron a A.A. después de cumplir los 60 años.)

¿Se Cree Usted Diferente? 
(Catorce historias de miembros de A.A. muy diferentes que ahora son “especiales “ juntos.)

El Miembro de A .A.—Los Medicamentos y Otras Drogas 
(Miembros de A,A. hablan de sus expe­riencias con los medicamentos y otras drogas.)

¿A Dónde Voy de Aquí? 
(Para la gente que está para salir de las instituciones correccionales y de tratamiento; informa sobre la ayuda conti­nua ofrecida por A.A. de “afuera.”)

Una Breve Guía a A.A. 
(Ofrece información gene­ral sobre AA, y explica el programa en palabras sencillas.)

A.A. para los alcohólicos gays/lesbianas 
(Alcohólicos sobrios, gays y lesbianas, comparten su experiencia, fortaleza y esperanza.)
 

Videos    

Esperanza: Alcohólicos Anónimos 
(Lo que A.A. es y no es, su objetivo primordial, apadrinamiento, el grupo base, los Pasos y las Tradiciones e instrumentos básicos de recuperación. En sub­títulos para gente con problemas auditivos; 15 minutos.)

Vídeos de A.A. para los jóvenes 
(Miembros de A.A. que lograron su sobriedad cuando eran adolescentes o tenían poco más de veinte años cuentan sus experiencias en A.A.)

Es Mejor que Estar Sentado en una Celda 
(Fil­mada en instituciones correccionales en los EE. UU. y Canadá, narra las historias de cuatro miembros de A.A. que a causa de la bebida acabaron en prisión y que, no obstante, hoy son miembros sobrios de A.A. 17 minutos.)

Se puede obtener un catálogo y formularios de pedidos de literatura aprobada por la Confe­rencia de A.A., videos y otros materiales en la Oficina de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, Box 459, Grand Central Station, New York, NY 10163.


Alcohólicos Anónimos® es una comu­ni­dad de hom­bres y muje­res que comparten su mutua expe­rien­cia, for­ta­le­za y espe­ran­za para resol­ver su problema común y ayu­dar a otros a recu­pe­rar­se del alco­ho­lis­mo.

• El único requi­si­to para ser miem­bro de A.A. es el deseo de dejar la bebi­da. Para ser miem­bro de A.A. no se pagan hono­ra­rios ni cuo­tas; nos man­­te­ne­mos con nues­tras pro­pias con­tri­bu­cio­nes.

• A.A. no está afi­lia­da a nin­gu­na secta, reli­gión, par­ti­do polí­ti­co, orga­ni­za­ción o ins­ti­tu­ción algu­na; no desea inter­ve­nir en con­tro­ver­sias; no res­pal­da ni se opone a nin­gu­na causa.

• Nuestro obje­ti­vo pri­mor­dial es man­te­ner­nos sobrios y ayu­dar a otros alcohólicos a alcan­zar el esta­do de sobrie­dad.

Copyright © por “A.A. Grapevine, Inc.”
reim­pre­so con per­mi­so

Copyright © 1992
Alcoholics Anonymous World Services, Inc.
475 Riverside Drive
New York, NY 10115
(Anteriormente “A.A. como recurso para la Profesión Médica”)

Translated from English. Copyright in the English lan­gua­ge ver­sion of this work is also owned by A.A.W.S., Inc., New York, N.Y. All right reser­ved. No part of this trans­la­tion may be dupli­ca­ted in any form without the writ­ten per­mis­sion of A.A.W.S.

Traducido del inglés. El ori­gi­nal en inglés de esta obra tam­bién es pro­pie­dad lite­ra­ria ©, de A.A.W.S., New York, N.Y. Prohibida la repro­duc­ción par­cial o total de esta tra­duc­ción sin per­mi­so escri­to de A.A.W.S.

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