Los medios audiovisuales ayudan a llevar el mensaje de recuperación de Alcohólicos Anónimos y a informar al público y a los profesionales acerca de A.A. Los Anuncios de Servicio Público (ASP) están disponibles en formatos de video y de sonido (para emitir por televisión o por la radio), así como otros materiales dirigidos específicamente a los jóvenes y a los profesionales que trabajan con los alcohólicos.

Ahora en curso:

Ahora en curso:
Biblioteca de Audio de los Archivos

La charla de despedida del Dr. Bob
 

El Dr. Bob y Bill W., fueron los cofundadores de A.A.

Mis buenos amigos en A.A. y de los A.A.:
 
            Me estremezco de emoción al echar un vistazo al vasto mar de caras como éstas, con el sentimiento de que posiblemente alguna pequeña cosa que hice hace algunos años, desempeñó una parte infinitamente pequeña en hacer posible  esta reunión.  También me emociono mucho al pensar que todos nosotros tuvimos el mismo problema.  Todos nosotros realizamos las mismas cosas.  Todos nosotros obtuvimos los mismos resultados en proporción a nuestro entusiasmo, celo y apego a la perseverancia.  Me perdonarán ustedes la presentación de una nota personal esta vez, al contarles que he estado en cama cinco de los últimos siete meses y no he recuperado mi fortaleza como yo quisiera, de modo que mis observaciones serán muy breves.
 
            Hay dos o tres cosas que iluminaron mi mente sobre las que sería apropiado poner un poco de énfasis.  Una es la simplicidad de nuestro programa.  No la perdamos de vista y la echemos a perder con complejos freudianos y cosas que son de interés para la mente científica, pero que tienen poca relación con nuestro efectivo trabajo de A.A.  Nuestros Doce Pasos, al deslizarse lentamente hacia el último, se resuelven en las palabras “Amor y Servicio”.  Nosotros entendemos lo que es el amor y entendemos lo que es el servicio; así es que tengamos presente esas dos cosas.
 
            Recordemos también, vigilar a ese descarriado miembro que es la lengua, y si deseamos utilizarla, hagámoslo con bondad, consideración y tolerancia.
 
            Y algo más: Ninguno de nosotros estaría hoy aquí, si alguien no hubiera tomado tiempo para explicarnos las cosas, para darnos una pequeña palmada en la espalda, para llevarnos a una o dos reuniones; para llevar a cabo pequeños y numerosos actos llenos de bondad y consideración hacia nosotros.  Por lo tanto, nunca adquiramos ese grado de complacencia pagada de sí misma, al punto de que no estemos dispuestos a ofrecer, o tratar de ofrecer, a nuestros menos afortunados hermanos la ayuda que ha sido tan benéfica para nosotros.
 
                                    Muchas gracias.
 

Bill W. habla en la Convención Internacional en Long Beach, CA, 1960 — La historia de los pantalones perdidos de Bill [extracto]

 

Bill W.: ‘Eso sucedió en un pueblo cercano a la casa de mi cuñado.  Me estaban esperando para la cena. Yo estaba conversando con el mecánico  en el garaje; se me olvidó la cena; se me olvidó Lois. Era una noche de frío glacial y necesitábamos más ponche para calentarnos. Y seguíamos calentándonos. Y por fin, pasadas algunas horas, me di cuenta de que tenía que ir a la casa de mi cuñado para cenar.  Empecé el viaje por la calle y de repente me di cuenta de que era hora de acostarme. 

 

Y allí había un campo en la cuesta de una colina paralela a la calle y entré en la hierba y me acosté y era una noche invernal, y me desperté y  estaba congelado. 

 

Me levanté, subí la colina hasta llegar a la calle principal y me puse a caminar y miré hacia abajo y, dios mío, tenía puesto el abrigo y el chaleco y ¡me faltaban los pantalones! Allí mismo en la calle principal de Yonkers, New York.

 

Mi cuñado y Lois me recibieron a la puerta de la casa. Con caras entristecidas.

 

Y ya que me presenté sin pantalones, la pregunta tácita fue “¿Dónde has estado?”

 

La mañana siguiente fuimos a ese campo y fui absuelto de un pecado por lo menos al encontrar allí mis zapatos, uno al lado del otro, y mis pantalones, cuidadosamente doblados en la hierba donde me había acostado.

 

Ya en ese entonces, sin saberlo, estaba condenado a la obsesión, la locura, y la muerte. Sin saberlo.’

 

Extracto transcrito y traducido: Grabación de Bill W. sobre “Rule #62” y el “Middleton Group”

 

Grabación fechada: 1948

 

Texto extraído del ensayo sobre la Cuarta Tradición:

 

“Cuando A.A. se hallaba aún en su infancia, comenzaron a formarse muchos grupos muy entusiastas.  En cierto pueblo, que vamos a llamar Villanueva, surgió un grupo especialmente enérgico…. Les parecía que al pueblo le hacía falta un gran centro de alcoholismo. La gente del pueblo también estaba entusiasmada por el asunto … el resplandeciente edificio tendría varias plantas más, pero para empezar, tres serían suficientes.…

 “No obstante, esta brillante perspectiva no tardó en ensombrecerse … Un grupo de A.A., como tal, era sencillamente incapaz de encargarse de semejante proyecto El grupo se vio envuelto en un una fría y opresiva nube de miedo y frustración.

“Cuando se disipó, algo maravilloso había ocurrido. El promotor principal escribió una carta a la oficina de la Fundación, diciendo que ojalá hubiera prestado más atención a la experiencia de A.A. Luego hizo lo que llegaría a convertirse en algo clásico de A.A. Todo cabía en una tarjeta tamaño postal. En la cubierta decía: "Primer Grupo de Villanueva: Regla #62.": "No te tomes tan en serio...”­­­­­­­­

 

…Quiero contarles la historia de un grupo que se metió en un proyecto combinado de investigación, educación, rehabilitación y buenas obras.  El grupo estaba situado en Charleston, West Virginia, no les importaría que lo mencionara porque un compañero de allí tiene un sentido de humor divino y... este grupo dirigió una carta a la oficina para decir que iban a establecer una fundación de ese tipo y que tenían una cantidad de dinero reservado e iban a comprar un gran edificio e instalar un club y un hospital y un centro de rehabilitación e iban a educar a la gente y hacer investigaciones y hacer otras muchas buenas obras. Y ¿qué nos parecía a nosotros?  Pues ya que en Nueva York, ustedes saben, caminamos por la cuerda floja… les contestamos diciendo que eso no estaba conforme con la experiencia de la mayoría y en el pasado habíamos creido que debíamos hacer cosas parecidas pero ahora no nos parecía una buena idea pero les correspondería a ustedes tomar la decisión. Así que tomaron la decisión y nos escribieron para decirnos que las cosas eran muy diferentes en Virginia y habían decidido establecer su fundación para tratar el problema global. Y reunieron los fondos y compraron el edificio e iniciaron todas esas actividades en el mismo edificio. Y solo para estar seguros de que iba a funcionar bien habían redactado unos estatutos y me pidieron que los aprobara, en otras palabras querían una especie de autorización. Pues, no quise hacerlo. Y con el tiempo nos empezaron a llegar cartas llenas de consternación de Charleston. Parece que habían surgido múltiples facciones allí y todo había acabado en confusión y caos. Oh, estaban pasando por grandes dificultades. Pero de toda esa experiencia surgió una gran sabiduría. El hombre que había iniciado el proyecto, el líder inspirado, tenía un sentido del humor singular incluso en A.A. Ustedes saben que los borrachos tenemos un maravilloso sentido del humor pero siempre a expensas de otras personas. Pero este tipo veía también el humor en sí mismo. Y entonces consigue una tarjeta de este tamaño y la dobla y la mete en un sobre y en esa tarjeta aparecen impresas unas pocas frases cortas. Sacas la tarjeta del sobre – y había enviado una a todos y cada uno de los grupos de los Estados Unidos -- y dice en la parte exterior “Charleston AA Grupo #1 Regla # 62” – lo cual implica que tenían otras 61 reglas y ésta era la 62.  Y preguntándote a ti mismo cuál sería esa Regla 62 abres la tarjeta e impresa en la tarjeta aparece una sola frase: “¡No te tomes tan en serio!” Y así acabó la fundación multipropósito y ellos han vuelto a AA sencilla y básica.  Así que podemos ver con perfecta claridad que cada grupo de Alcohólicos Anónimos debe ser una entidad espiritual con un solo objetivo primordial: el de llevar el mensaje al alcohólico que aún sufre.

 

Archivos Históricos, 2010

 

Sor Ignacia

Extracto de una charla de 1960

Pero el doctor era tan franco y sincero que me encantaba trabajar con él. Y un día me dijo—parecía  algo deprimido—solíamos tener nuestras pequeñas charlas, y aquella mañana el doctor al llegar parecía un poco deprimido. Y le pregunté, “Doctor, ¿qué le está preocupando esta mañana?” Y me dijo, “Pues, Hermana”, me dijo, “más vale que le diga que conocí a un agente de bolsa de Nueva York y ya hace tiempo que tengo un problema con la bebida y de alguna que otra manera nos reunimos e hicimos una promesa solemne, e intentamos hacer algo que pudiera ayudar a esos borrachos”, me dijo. Bueno, me dijo, “lo estamos probando, en unas casas de descanso”, y tenían algunos en otros hospitales, y me dijo, “¿Hermana, consideraría admitir uno”?  Y vacilé en contestarle porque hace algún tiempo, hace unos cuantos meses, ingresé a un hombre que – parecía, no sabía yo, no sabía mucho de este asunto de la bebida. [risas de la audiencia] Quiero decir que sabía que algunos podían beber y aguantarlo y otros no.

 Así que fueron a la  sala de emergencia y yo bajé para hablar con ese hombre y, oh, me dijo, “Hermana, si solo pudiera acostarme un rato”. Trabajaba en el taller mecánico municipal y parecía un hombre muy respetable. “Bebí demasiado y quiero recuperarme”, que me parecía a mí una buena cosa. Bueno pues, la única cama que teníamos en ese momento estaba en una habitación de cuatro camas. No sabíamos nada en ese entonces acerca de ningún tratamiento especial y lo asigné aI hombre… al encargado del servicio médico, y lo inscribí y lo metí en la cama y le dije “¿No nos va causar problemas?” “Oh, no”, me respondió. ¡Iba a ser un ángel! Y luego me olvidé del asunto. Cuando llegué al día siguiente por la mañana temprano, la supervisora de noche, que era una monja alta – solíamos burlarnos de ella porque tenía los pies muy largos—estaba en la puerta esperándome. Me dijo: “La próxima vez que ingreses aquí a un hombre con los DT, debes ser tú la que pase la noche sin dormir persiguiéndolo por los pasillos como nosotras tuvimos que hacer anoche”. [risas de la audiencia]. Y eso no fue el fin del episodio. Decidí que ya era suficiente. Me daba lástima ver que no les admitieran, pero yo no era quien tenía la última palabra en el hospital. Así que cuando el doctor me propuso ingresar a un auténtico…— lo que me parecía a mí un auténtico borracho [risas de la audiencia] – pues,  se pueden imaginar lo recelosa que me sentí. Me dije ¡vaya por Dios! Le conté la historia de esa experiencia y le dije “Doctor, no sería yo la única incomodada”, dije, “sino también los pacientes y todo lo demás”.  Le dije “No creo que quieran ingresar a alcohólicos.” Y me dijo “Hermana, este paciente no va a causarles el menor problema porque yo voy a medicarlo, se lo prometo.” Pues, tenía mucha confianza en él porque nunca decía nada que no cumpliera y yo siempre lo diría. Y yo preocupadísima le dije, “Bien, Doctor, lo ingresaré y lo instalaré en una habitación con dos camas”. Y creía que esto estaba bastante bien porque en aquellos días  el hospital estaba atestado de pacientes y las camas escaseaban. Y lo llevé a su habitación con dos camas, el doctor – discúlpenme – el doctor fue a esa habitación y lo medicó y todo y yo creía que de cualquier forma no iba a saber más del asunto hasta la mañana siguiente si hubiera problemas. Así que no dijimos nada más al respecto. Luego el doctor vino a visitarme a la oficina—gracias—me dijo “Hermana, ¿le importaría instalar a mi paciente en una habitación privada?” Y yo creía haber hecho bien instalándolo en una habitación con dos camas. [risas de la audiencia]. Me dijo “algunos hombres vienen a visitarlo y prefieren hablar en privado”. Pues le dije, “haré lo que pueda, doctor”. Después de irse el doctor, fui al piso donde lo teníamos instalado y vi que al otro lado del pasillo había una sala donde preparábamos las flores para los pacientes y me dije Pues, ellos pueden arreglar sus flores en otro lugar hoy y creo que podemos meter la cama allí. [risas de la audiencia] Y eso fue lo que hicimos. Y llegaron los visitantes. Y no les quitamos los ojos de encima. [risas de la audiencia] ¡No selos quité yo! Fue una novedad completa, y me dije ¡qué hombres de aspecto tan respetable! No parecen haberse tomado un trago nunca en la vida. Y los dejé y me dije la próxima vez no tendré este problema. Lo instalaré en una habitación privada. Así que el próximo que se presentó, lo instalé en una habitación privada y él—pues, no sabia yo mucho acerca de esos alcohólicos, no era experta; Dios sin duda escogió a una debilucha cuando me escogió a mí. No obstante, lo llevé a su habitación (como haría con cualquier paciente) y fui a la recepción con su historial para explicar el asunto a la enfermera. No pude explicarle mucho, pero le dije que el Dr. Bob le daría las instrucciones. Y ¡para mi sorpresa él me había estado siguiendo! [risas de la audiencia] Pues, él tenía una lengua afilada y todo lo demás. [risas de la audiencia] Casi me morí de vergüenza porque todas las enfermeras me estaban mirando y le dije al hombre “Oiga, vuelva a su habitación, estaré allí en seguida,” y la enfermera me acompañó y nos encontramos al hombre debajo de la cama. [risas de la audiencia] Y me dije esto nunca va a funcionar, así no se puede hacer. Mejor que instale a dos juntos en una habitación. No quería rendirme inmediatamente. No sé qué hice precisamente, si me las arreglé para que alguien se quedara con él o no sé... Pero sí sé que de allí en adelante puse a dos juntos en la misma habitación y más tarde reservé una habitación con cuatro camas y esto parecía funcionar bastante bien—uno de ellos ayudaba al otro. Generalmente, uno o dos estaban un par de días…antes de recuperarse bastante bien, y entonces reservamos otra habitación con dos camas al otro lado del pasillo. Pues es muy difícil decir que no cuando ellos sinceramente querían hacer algo al respecto. Y para aquel entonces, los hombres venían a visitar muy a menudo. Tanto que algunas de la Hermanas dijeron “¿Quiénes son estos hombres de tan buen aspecto? Vienen muy a menudo y parecen muy interesados en los pacientes”. Y no dije mucho al principio, pero más tarde decía “Bueno eso es A.A.”, dije “¿Qué es A.A.?” “¿Le gustaría saber algo acerca de A.A.?” “Pues, sí”. “Entonces traeré alguna literatura.” [risas de la audiencia] (algo ininteligible) Pero por supuesto antes de eso, un comité de Alcohólicos Anónimos habló con la Superiora—ella tenía mucha experiencia en Caridad en el pasado y todo eso—y sabía lo que estábamos haciendo y les dijo a esos hombres, dice, “ Bueno, curioso que cuando los teníamos en Caridad estaban corriendo por los pasillos y causando todo tipo de problemas, pero desde que el Dr. Bob los está tratando, no sabemos que están aquí en el hospital”. Así que dijo “No veo ningún problema. Sigan haciéndolo”. Eso fue maravilloso.

Las emisoras de televisión y radio pueden pedir una copia de cualquiera de los Anuncios de Servicio Público (ASP) (disponibles en varios metrajes/formatos/idiomas) poniéndose en contacto con el despacho de Información Pública AQUÍ

Ver esta página en: English | Français