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Cómo 15 alcohólicos se recuperaron
de su enfermedad.
Si tienes un problema con la bebida, esperamos que al leer una de las
siguientes historias, puedas hacer una pausa y pensar: Eso me
ocurrió a mi, o Yo también me sentía
así. O, aun más importante, Sí, creo
que este programa puede funcionar también para mí.
INTRODUCCION
n
las siguientes páginas, empezando con la historia del "Dr.
Bob, aparecen 15 narraciones de experiencias personales. Las
tres primeras, incluida la del cofundador, son de pioneros norteamericanos,
traducciones de las publicadas desde su primera edición, en
el Libro Grande en Inglés. Les siguen cuatro relatos de pioneros
borinqueños, hombres que, con el ejemplo de su propia recuperación,
atestiguaban la eficacia del programa y desempeñaban un papel
significativo en la primera difusión del mensaje en Puerto
Rico.
Las otras ocho historias las cuentan personas hispanas de diversa
procedencia nacional y social. Estos hombres y mujeres, por diferentes
que fuesen, tenían en común un sufrimiento y, como todos
llegarían a saber, numerosas experiencias que compartir. Casi
todos insistían largo tiempo en abrigar la esperanza de poder
controlar la bebida, a pesar de las repetidas y cada vez más
contundentes pruebas de lo contrario. Al final, cada uno siguiendo su
propio camino, todos tuvieron que admitir su derrota, lo irresistible
que les era el alcohol. Algunos se creían ya perdidos; otros
se dieron cuenta de que, a paso lento o apresurado, se estaban acercando
a la ruina total, a la locura o a la muerte. Todos cruzaron el umbral
de A.A., armados nada más que con la humilde admisión
de su Impotencia ante el alcohol y, una vez adentro, rodeados por sus
compañeros de fatigas, encontraron la posibilidad de reponerse
y de vivir una nueva vida de alegría y utilidad.
Estas historias te ayudarán, tal vez, a decidir si eres alcohólico,
y si Alcohólicos Anónimos tiene algo que ofrecerte, algo
que 2,000,000 de alcohólicos de todas partes del mundo aprovechan
hoy día, la libertad y la oportunidad de vivir rica y plenamente
en sobriedad.
La pesadilla del Dr. Bob
Cofundador de Alcohólicos Anónimos. El nacimiento
de nuestra Sociedad data del primer día de su sobriedad permanente:
el 10 de junio de 1935. PDF
El alcohólico anónimo
número tres
Miembro pionero del Grupo No. 1 de Akron, el primer grupo
de A.A. en el mundo. Preservó su fe, y por esto, él
y otros muchos encontraron una vida nueva. PDF
Las mujeres también sufren
A pesar de tener grandes oportunidades, el alcohol casi terminó
con su vida. Pionera en A.A., difundió la palabra entre las
mujeres de nuestra etapa primera. PDF
El despertar de un
viajante
En todos sus viajes, no podía eludir la botella ni
a sí mismo, logró por fin emerger de una vida amarga
y desolada y llegó a ser uno de los primeros mensajeros de
A.A. en Puerto Rico. PDF
La montaña rusa
Creía poder dominar los frenéticos altibajos
de la bebida, hasta verse precipitado sin recursos hacia la última
parada. Pero la Providencia le tenía reservado otro destino.
PDF
Podía aguantar
mucho bebiendo
Parecía tener una mayor resistencia al alcohol que
sus compañeros de parranda. Acabó agotado, sin la
menor esperanza de poder rechazarlo. Desamparado, desesperado, encontró
a A.A. PDF
Con la bebida conciliaba
el sueño
Como el calamitoso huracán que devastó los
sueños de su juventud, el alcohol fue azotando su vida. A.A.
disipó la tormenta e hizo brillar nuevamente el sol. PDF
El que persevera, recibe
Hombre de múltiples apodos, erraba por un mundo
ambiguo de escollos y engaños, sin saber quién era,
hasta que los Alcohólicos Anónimos le devolvieron
su identidad. PDF
A.A. le dio la luz que necesitaba
De niño, los vecinos le pusieron el nombre "lechuza"
por dormir toda la noche en el monte. A.A. le ofreció un
nuevo y verdadero amanecer. PDF
Hasta la flor más
bella se marchita con el alcohol
Frustrada en sus aspiraciones intelectuales, esta mujer se
fue en busca de la libertad, sólo para encontrar la esclavitud
de una borracha. A.A. le quitó las cadenas. PDF
Despertó a punto
de morir
Oficial de Marina, descubrió que no era "capitán
de su alma". La bebida le hizo perder su brújula y le
pilotó al naufragio. En A.A. recuperó su norte. PDF
Nacido para bebedor, bailarín
y ladrón
Andaba perdido sin más que perder, descendiendo al
abismo de la degradación. El vago recuerdo de algunas palabras
de esperanza le enseñaron la salida. PDF
Juzgado en inventario
Abogado que administraba la justicia en los bares del pueblo.
Comenzó a vivir cuando aceptó sin reservas su condición
de alcohólico. PDF
La oveja extraviada
Sintiéndose aislada, oyó repetirse un viejo
cántico que le guió, después de largos y penosos
ambages, al calor del rebaño. PDF
". . . ni perro que
me ladre"
Superó su primera aversión a la bebida para
después lanzarse a una vida desenfrenada de beber, donde
nada le podía quitar la sed. En la hora más funesta
le vino un resquicio de esperanza. PDF
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