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de JUNIO
UNA CALLE DE DOS SENTIDOS
Si se lo pedimos, Dios ciertamente nos perdonará nuestras negligencias. Pero nunca nos va a volver blancos como la nieve y mantenernos así sin nuestra cooperación.
— DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 62
Cuando yo rezaba, acostumbraba omitir muchas cosas por las cuales necesitaba ser perdonado. Creía que si no mencionaba esas cosas a Dios, Él nunca sabría nada de ellas. No sabía que si yo me perdonaba por algunas de mis deudas pasadas Dios también me perdonaría. Siempre se me había enseñado a prepararme para el viaje a través de la vida, sin darme cuenta nunca hasta llegar a A.A. —cuando sinceramente llegué a estar dispuesto a que se me enseñara el perdón y el perdonar— que la vida en sí es el viaje. El viaje de la vida es un viaje feliz, siempre que esté dispuesto a aceptar el cambio y la responsabilidad.
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Este es un libro de reflexiones escritas por los A.A. para los A.A.
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